PESTIÑOS DE TUTITA

La Semana Santa se acerca, y, aunque estemos todos en casa – o precisamente por eso – sin poder disfrutar de nuestras procesiones, no debemos dejar de preparar las fiestas como ¡Dios manda! Por eso , te dejo unas recetas típicas de las fechas por si quieres inspirarte y disfrutar con alguna de ellas. Empezaré con una receta que siempre hacía mi abuela Tutita por Navidad y Semana Santa, como buena marchenera que era : los Pestiños de Tutita . He de hacer hincapié en que es la receta de Tutita y puede ser diferente a otra que tengas o encuentres.

Ingredientes : como para unas 10 personas

  • Aceite de girasol para la masa 70 ml ( aunque soy partidaria del aceite de oliva , lo uso todos los días y tú lo puedes utilizar perfectamente en esta receta, a mi abuela le resultaba un poco fuerte para los postres y prefería usar un aceite «blanco»como el de girasol )
  • Cáscara de limón para aromatizar el aceite
  • Miel para bañarlos
  • Semillas de anís o matalahúva al gusto
  • Ajonjolí
  • 250 gr de harina de trigo ( para celíacos , se puede sustituir por harina de arroz, aunque las cantidades hay que adaptarlas a la gordura de la harina . A mi personalmente, me gusta más harina de arroz que maizena o el preparado que venden sin glúten ).
  • 70 ml de Vino blanco ( si dudas en elegir entre el vino seco o dulce, preferible el dulce)
  • Aceite de girasol en abundancia para freír los pestiños ( el uso del aceite de girasol es por la misma razón de antes ).

Elaboración :

En un mortero de los de toda la vida ponemos los anises y/o la matalahúva y los vamos aplastando con golpecitos del mazo de madera para romperlos y así sacar todo su aroma ( no vale triturarlos en la máquina pues no se trata de convertirlos en polvo, sino sólo romperlos y aplastarlos ) y se reservan.

Ponemos el aceite a calentar en una sartén con un trozo de cáscara de limón para aromatizarlo. Una vez que se ha dorado ésta y el aceite esté bien caliente se retira la cáscara y se añade la matalahúva o los anises. Apagamos el fuego y dejamos que el aceite se enfríe a temperatura ambiente.

En un cuenco grande se pone la harina y se mezcla con el aceite ya frío y con el vino blanco. Se mezcla bien hasta obtener una masa fina que no se te pegue a los dedos ( si como yo amasas con las manos) o a la cuchara o recipiente donde lo estés amasando. Se hace una bola con esa masa y se deja reposar un tiempo, como media hora, cubierta por un paño limpio.

Transcurrido este tiempo, se retira el paño y se va cogiendo masa con una cuchara , se pone el contenido de la cuchara entre las manos y se va frotando hasta hacer un «churrito» de unos 5 cm de largo y un grosor de medio centímetro, se va aplanando bien con los dedos y se «retuerce»la masa por el centro como si le diésemos media vuelta de tuerca.

Mientras reposan unos minutos, pon el ajonjolí en en una sartén a fuego lento y sin aceite y tuéstalos un poco ¡OJO! sin quemarlos, y sepáralos. También pon la miel al baño María y que quede bien líquida. Separa una cantidad de esa miel y mézclala con unas cucharadas de agua tibia para licuarla un poco.

Calienta abundante aceite en una sartén ( vuelve a ponerle una cáscara de limón para aromatizar) y fríe los pestiños a fuego lento, dándoles la vuelta para que se doren por igual. Cuando estén fritos, quítales el aceite sobrante escurriéndolos en un papel de cocina y pásalos por esa mezcla de miel con agua , y los vas poniendo en una fuente. Espolvorea por encima unos pocos granos de ajonjolí y ¡LISTOS!

¡Que los dirfrutes!

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